PRESUPUESTO PARA LA UASD. ¿MAS RECURSOS O UNA NUEVA FORMA DE GESTION?
La asignación
presupuestaria a la UASD mejoró sustancialmente para el año 2024, un 44.48%
superior a la del 2023. Este incremento esta muy por encima del aumento experimentado
en casi todos los renglones del Presupuesto Nacional. Por ejemplo, los Organismos
Autónomos y Descentralizados no Financieros, como la UASD, y las Instituciones
Públicas de la Seguridad Social en su conjunto, les serán destinados un 13.22%
más el año entrante. De hecho, el presupuesto en su totalidad aumentará un
6.35%.
Elaboración
propia con datos de DIGEPRES
Un incremento de 44.48% en un solo año para nuestra Alma Mater recupera un importante poder de compra e incluso, permite superar la inflación acumulada entre el 2020 y el 2023, casi dos veces, recobrando un poco de terreno perdido en el período.
Esta nueva asignación para
la Universidad (2024) representa un 1.71% (parecido al 1.30% que promedia entre
2020-2024) del presupuesto formulado para el 2024; muy lejos, por cierto, del
5% estipulado en la LEY 5778 DE AUTONOMÍA DE LA UASD, del 26 de octubre de 1961
(pero en otro momento podemos abordar si sigue siendo realista este 5%).
Nominalmente, y en un solo
año, no deja de ser un aumento sustantivo. Esto, aun tomando en consideración que
desde el 2020 la asignación a la Universidad tuvo poca variación hasta el año
2023. De hecho, en el 2021 cayó un 2.9%, como lo hizo para la mayoría de las
instituciones por efectos de la reasignación de recursos requeridos para
enfrentar el impacto del COVID-19.
Elaboración propia con datos de DIGEPRES
El gasto destinado a los Organismos
Autónomos y Descentralizados no Financieros como la UASD, y de las Instituciones
Públicas de la Seguridad Social ha venido ganando participación en el
presupuesto nacional en los últimos años. En 2020 representó un 19.64%. Para el
2024 se proyecta que el 30.28% de los recursos públicos sean ejecutados a través
de estas entidades. Los líderes claros en ejecución son el Servicio Nacional de
Salud (SNS), el Seguro Nacional de Salud (SENASA) y el Consejo de la Seguridad
Social (CNSS), quienes representan el 53% de los gastos en este renglón. La
UASD viene ocupando el muy importante cuarto puesto en los últimos 4 años,
promediando un peso de 5.40% dentro de todo el presupuesto dirigido a este tipo
de instituciones.
La asignación uasdiana
como porcentaje del total, o como porcentaje del gasto destinado a los
organismos descentralizados y autónomos y de la seguridad social no ha variado
tanto. No tanto como ha aumentado la participación de las descentralizadas
(incluyendo seguridad social) dentro del presupuesto nacional.
Elaboración propia con datos de DIGEPRES
Es propicio el momento
(año 2024, mitad de gestión de la presente administración universitaria) para
que en el marco de las reformas por la que atraviesa la Universidad, se inserten
en la conversación aspectos sobre los mecanismos de financiamiento de la institución.
Probablemente, independiente de los saltos nominales que puedan dar de un año a
otro la asignación presupuestaria, sea difícil que por muchos años más le toque
una porción distinta del pastel a la UASD. No existen factores que permitan
anticipar que el presupuesto no represente el 5% del total de las descentralizadas
y el 1.5% del presupuesto nacional, como ha sido su promedio histórico. Y no
estoy incluyendo aquí factores elementales como el crecimiento de la población estudiantil
o la ampliación de los servicios de extensión académica ocurridos en los
últimos 30 años, que convierten en cada vez más urgente al tema.
La discusión debe ir más allá, sin embargo. ¿Por ejemplo, puede la UASD diseñar programas orientados a resultados bajo esquemas ya probados por el Ministerio de Hacienda? ¿Puede la UASD formular y ejecutar proyectos de Alianzas Público Privada de gran envergadura? ¿Participar e incluso gestionar fideicomisos que tengan fines académicos o investigativos? De ahí hasta poder convertirse… ¿Tal vez, en programas protegidos? En principio, ningún marco jurídico se lo impide. Claro está, se deben realizar sus debidas profundizaciones para garantizar la viabilidad más ciertamente.
No es menor la cantidad de
recursos que por esas vías se pueden agenciar. Ese potencial es difícil de
estimar con exactitud, pero depende más de la capacidad que tenga la UASD de cambiar
su forma de gobernanza, que de la disponibilidad de recursos. Depende también de
cuantos de los componentes presupuestarios de la Universidad se pueden
gestionar bajo esquemas que respondan a la naturaleza de estos mecanismos
innovadores.
A toda esta discusión le
antecede una mas importante, y es de reforma profunda. La manera en que se
gestiona la UASD como institución probablemente deba ser otra, con nuevos
elementos, más afines a los sistemas de gestión por resultados bajo los que se operan
los recursos de las instituciones centralizadas (guardando características que
respeten la autonomía). En este sentido, debe reconocerse que existe un
importante desfase entre los avances en los sistemas de gestión financiera y de
planificación del Gobierno Central y los de la UASD en los últimos 15 años. Sin
el cierre de esta brecha, será imposible que la Universidad disponga sustancialmente
de mayores recursos.
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