"Avances en monitoreo en República Dominicana: la pelota ahora está en la cancha de la sociedad"
Muy cerca ya de la aprobación del próximo Plan Nacional Plurianual del Sector Público (PNPSP) 2025-2028, documento referente para encarrilar los esfuerzos del desarrollo dominicano, debemos preguntarnos: ¿Cómo asegurarnos de que las metas establecidas se cumplan? ¿Qué herramientas tenemos para evaluar su progreso y exigir resultados? ¿Se levantan indicadores? ¿Son accesibles estos datos? ¿Son razonables, entendibles? ¿Y por encima de todo, son útiles para la toma de decisiones?
Éstas son preguntas fundamentales para garantizar la efectividad y transparencia de todo esquema de planificación. Un plan solo tiene impacto si se ejecuta y se monitorea adecuadamente.
Portal de monitoreo
Desde la promulgación de la Ley 498-06 sobre Planificación e Inversión Pública, el país ha avanzado significativamente en la institucionalización del seguimiento de políticas públicas (creo que hemos tenido períodos de vacas flacas, pero el progreso neto es positivo). Un hito reciente en esta dirección ha sido la creación del portal de monitoreo del PNPSP por parte del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) (https://mepyd.gob.do/monitoreo-y-evaluacion/).
https://mepyd.gob.do/
Esta herramienta, implementada por el Departamento de Monitoreo y Evaluación de la Dirección General de Desarrollo Económico y Social (DGDES), representa, a mi entender, un paso trascendental en materia de rendición de cuentas y acceso público a la información sobre el desempeño gubernamental. Está disponible desde el 2023, y a pesar de su potencial, la estamos subutilizando como sociedad.
La plataforma antes mencionada pone a disposición una batería de indicadores que permiten observar el grado de avance de los compromisos asumidos por el Gobierno Central en el marco de su PNPSP. A través de un ágil dashboard con gráficos, tablas, mapas geográficos e informes descargables, es posible saber en qué medida los indicadores de las políticas públicas priorizadas se enrumban hacia sus respectivas metas de mediano plazo, y al final, si éstas se han cumplido o si presentan retrasos.

https://mepyd.gob.do/
Es un potente instrumento, fundamental para cualquier ciudadano, académico, periodista, actor de la sociedad civil o del sector privado, así como para el sistema de planificación en general, ya que facilita el acceso a información clave sobre la ejecución del PNPSP.
Por cierto, la información que ofrece no está reservada exclusivamente para el personal técnico de las instituciones o para las altas instancias directivas/políticas del Gobierno. También está diseñada para un uso “civil” y cumple con requerimientos básicos de legibilidad y facilidad de acceso. ¡Vaya, le invito a visitarlo!
Bien utilizado, este portal tiene un enorme potencial de contribución a las capacidades de distintos elementos de la sociedad, periodistas, investigadores, estudiantes, emprendedores, congresistas y hasta dirigentes comunitarios de consultar los datos y formular opiniones (exigencias) informadas sobre los resultados de la gestión pública.
De vez en cuando tiene uno la oportunidad de resaltar con orgullo, logros de este tipo: mayor democratización del acceso a la información relevante en materia de gestión pública. Hace apenas un par de décadas, no solo que esta información no existía, sino que el Estado ni siquiera tenía la capacidad de construirla y ponerla a disposición del público.
https://mepyd.gob.do/
Con lo anterior no quiero decir que todo lo relacionado con el portal sea perfecto. Aún se enfrentan retos importantes, como la necesidad de contar con datos más detallados, series históricas más completas, una más afinada alineación y coherencia con los resultados del PNPSP, un mejor proceso de formulación y actualización de indicadores, y un mayor uso por parte de las entidades gubernamentales y del público en general para la toma de decisiones, entre otros más.
No obstante, lo importante es que la herramienta está ahí y funcionando. ¡Repleta de información! Ahora toca darle un uso más intenso, convertirla en objeto de discusión y consolidarla.
¡Solo mejorará, usándola!
La pelota está en nuestra cancha (la sociedad)
El verdadero reto no está únicamente en mantener y perfeccionar las herramientas de monitoreo como esta; sino que como sociedad les demos un uso consciente, regular y exigente. El sector académico, los partidos políticos, los medios de comunicación, la sociedad civil, los organismos internacionales y los generadores de opinión pública deben asumir la responsabilidad de consultar, analizar y difundir la información que ya está disponible. Esa es la única forma de fortalecer la transparencia y, sobre todo, la calidad de la conversación sobre política pública: hablando el lenguaje seleccionado por el Estado para rendir cuentas de su gestión y obligándolo a profundizar su léxico, sin permitirle salirse de su mismo diccionario.
No se trata tampoco de consumir pasivamente la información disponible, sino de activarla con sentido crítico: convertirla en argumento, en insumo para la toma de decisiones, en exigencia, en análisis, en pregunta incómoda o en reclamo justificado para que la misma refleje lo mejor posible la problematización del desarrollo y su reporte franco de avance.
Toda discusión de mediano plazo sobre políticas de desarrollo en cada gestión de Gobierno debería partir del contenido de esta plataforma y, al mismo tiempo, conducir hacia ella cuando se arriban a nuevos ajustes. No importa el ángulo desde el cual se aborde la conversación: la información contenida en el portal de monitoreo debería constituirse insoslayablemente, en un punto de partida y al mismo tiempo de llegada, del diálogo político.
Después de interactuar con esta plataforma, lo deseable y natural es reaccionar de varias posibles maneras:
- Por un lado, sentir que nos habilita para valorar de manera más objetiva la gestión, tanto de funcionarios como instituciones, políticas, programas, planes o componentes del gasto público. De esta manera, se establece un contrapeso frente a popularidades mal ganadas (positiva y/o negativamente). No es coherente que celebremos o desestimemos la gestión de determinados funcionarios(as) directivos/as, o de algunas intervenciones, solo porque atraviesan un buen o mal momento mediático. ¡No! Antes de emitir opiniones viscerales, revisemos primero qué nos dicen los indicadores de desarrollo vinculados a la gestión que se está analizando. La discusión será más justa y enriquecedora.
- Por otro lado, pasará de vez en cuando, incluso a lo interno de los equipos de planificación del Estado, que no estemos de acuerdo con los indicadores seleccionados en algún componente del set (por considerarlos insuficientes, incoherentes o desconectados de la realidad nacional, entre otras objeciones). En ese caso, corresponde canalizar esa crítica por las vías institucionales hacia los entes rectores, para solicitar su revisión o mejora en el proceso de actualización del PNPSP y/o los indicadores de éste.
- Si esas solicitudes no son atendidas de manera oportuna, corresponde insistir. Y si es necesario hacerlo con mayor contundencia, incluso convocando protestas simbólicas frente a las instituciones responsables, pues que así sea. Probablemente exagero con esto, más aún cuando hay ausencia de procesos para ello. Pero el tema no es menor. Es el corazón de la discusión de nuestro desarrollo nacional: la medición de lo que todos juntos como sociedad, entendemos esencial para avanzar en el mediano plazo hacia un país próspero, justo, sostenible y fortalecido institucionalmente. En este camino, o damos palos a ciegas, o realmente tenemos la mirada puesta en el horizonte del timonel. Si no mira donde debe mirar, el barco va a la deriva.
- Ante la ausencia de temáticas relevantes, problemáticas emergentes o políticas invisibilizadas en los marcos de seguimiento, actores como la sociedad civil, la prensa, el congreso, las universidades, los partidos políticos y los propios ministerios deben ser vehículos para canalizar la necesidad de incluir dichas áreas en el sistema. Estas entidades no se deben conformar con reuniones, charlas, comisiones, memorándums de entendimiento, mesas de consulta, equipos de trabajo, discursos y un sin número de cosas más, que se realizan para crear movimiento, pero que si no derivan en que finalmente se reflejen dentro de los indicadores monitoreados (aunque sea indirectamente), están quedando fuera del radar. (En una nota jocosa, déjenme decirles que sería un sueño para mí, que me cuenten que el Presidente llamó al Ministro (al momento de escribir este artículo el MEPyD existe ✞😢✚) para instruirle a poner una meta o un indicador nuevo en el portal, porque tiene a la opinión pública encima protestando por algún tema invisibilizado en la página, (😫😥, me río con nostalgia, perdón))
Con toda seriedad, el portal de monitoreo debe ser la vía técnica oficial de rendición de cuentas del Poder Ejecutivo a la ciudadanía. Cualquier cosa para lo que se utilice debajo de eso, en mi opinión, menoscaba su potencial. Al final de cuentas, son los datos que aparezcan ahí los que nos dirán cuál ha sido el resultado del esfuerzo realizado, cuánto se ha logrado y cuánto falta por hacer, con los recursos que se les asignan a las instituciones.
Sería deseable ver a la prensa consultando constantemente este instrumento para construir reportajes, dar seguimiento a promesas gubernamentales y alimentar el debate público. Que incluso adversarios y aliados políticos lo utilicen como base para sustentar sus opiniones, reclamos y reconocimientos.
Hoy día, usar y mejorar esta herramienta no es solo una posibilidad, es una necesidad democrática desde la cual ya no debemos dar marcha atrás. Cuanto más la usemos, más razones habrá para fortalecerla, ampliarla, corregirla y alinearla de manera más efectiva con las prioridades nacionales, logrando así un ecosistema de monitoreo técnico-institucional, y a la vez, social.
Esto solo será posible si todos los actores involucrados cumplen su rol. Ya hemos mencionado las responsabilidades que tienen los agentes no gubernamentales como usuarios. Por otro lado, los entes rectores de la planificación deben cumplir con la concientización del uso de la herramienta, orientar sobre su aplicación para la toma de decisiones, mejorar constantemente su calidad, escuchar a los usuarios proactivamente y garantizar su continuidad. Así, la fuente se legitima y se sostiene en el tiempo.
En una próxima entrega, abordaremos la necesidad de articular los avances en materia de monitoreo y evaluación, con el Sistema Estadístico Nacional. Porque sin una buena armonización con los esfuerzos de fortalecimiento de la capacidad estadística, en el largo plazo, ninguna labor de seguimiento de indicadores podrá cumplir plenamente su función. Pero eso será tema para otra ocasión.
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