Más datos y más evidencia (6 de diciembre de 2022)
El informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2022 ilustró una realidad alarmante en materia de datos. En promedio, a nivel mundial, cerca del 50% de los indicadores ODS disponibles pertenecen a tiempos previos al 2015. Algunos objetivos como el ODS 13, el ODS 16, el ODS 11 cuentan con menos del 40% de sus datos actualizados después de ese año.
El fortalecimiento y financiamiento de la capacidad estadística sigue siendo un reto mayor. Paradójicamente viene sucediendo lo contrario: en la pandemia las Oficinas de Estadísticas perdieron capacidad de coordinación de sus respectivos ecosistemas de datos. Por un lado, una gran proporción de países de ingresos altos (74% de ellos) se fortalecieron. En el caso de los países de ingresos bajos y medios la capacidad era y continúa siendo insatisfactoria en un porcentaje importante.
Existen varias explicaciones sobre esta situación. Definitivamente que uno de los principales factores se debe a que la asignación presupuestaria sufrió reducciones. Y no es para menos, ante el escenario de emergencia que representó la pandemia, áreas como la estadística sufren impactos negativos.
A nivel mundial, un 48% de las oficinas de estadísticas experimentaron reducción de financiamiento. En el continente africano, cerca del 70%! Por su parte, América Latina con una situación muy parecida (67%) corrió la misma suerte. La tendencia es similar en materia de Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a capacidad estadística.
Ahora que la implementación de los ODS nos coloca a medio camino, es momento de cuestionarnos la manera en que estamos tomando decisiones de política, diagnosticando y evaluando los temas del desarrollo (Realmente nos basamos en la evidencia??)
Hemos avanzado grandemente en la capacidad para identificar nuevas interconexiones que redefinen el alcance de las problemáticas sociales y económicas que afectan nuestro planeta. Mejor que nunca en la historia aprendimos a interconectar las metas de desarrollo, vinculando los sectores y actores, mirando mas allá de los promedios, desagregando, descomponiendo y descifrando mejor la naturaleza multidimensional del desarrollo.
Con estos avances se volvieron más sofisticadas las técnicas estadísticas. Paradójicamente, se producen mas datos que nunca en la humanidad, y disfrutamos de tecnologías de punta que permiten sacar el mejor provecho de ellos. Sin embargo, debemos cuestionarnos si nuestros mecanismos de gestión y planificación se están articulando con los sistemas estadísticos; y lo mas importante, si ambas esferas verdaderamente se encaminan a formar parte de manera coherente de un solo macrosistema.
Continuará...

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