Más datos y menos evidencia (19 de mayo de 2022)
(Parte 1)
He aquí un aspecto silente dentro de la dinámica del desarrollo: la disponibilidad oportuna de datos que permita diagnosticar, monitorear, evaluar y corregir Políticas Públicas.
Como se puede apreciar en el gráfico, incluso a los llamados países desarrollados (OCDE) se les hace muy difícil cumplir con este requisito. Aun con sistemas estadísticos consolidados, para finales del año 2021 no contaban con más del 3% de los indicadores ODS actualizados a ese año y solo el 27% al 2020. Es como si dijéramos que el 70% de la información con la que este grupo de países (desarrollados) monitorea y toma decisiones, por demás ajustando a la pandemia, la mitad de los mismos tienen 2 años de antigüedad (35%) y la otra mitad (35%), más de 3 años!!.
Se da así lo que llamo la paradoja de la aspirada gestión basada en evidencias: Nunca antes la humanidad había producido, procesado y difundido tantos datos. Sin embargo, los alcances del desarrollo nunca habían presionado en tal magnitud nuestros sistemas de estadísticas oficiales.
Esta es una realidad silente, invisible e incomprendida en muchas esferas de la formulación e implementación de las Políticas Públicas; pero está presente y termina impactando negativamente. Si no se aborda, seguiremos diagnosticando realidades que ya pasaron y que no conocemos del todo, tomaremos decisiones para problemas que no comprendemos completamente, monitorearemos escenarios en los que ya no vivimos y haremos ajustes cuando ya no importan. Adicionalmente, cuando ocasionalmente se disponga de los recursos suficientes para evaluar, será prácticamente imposible generar aprendizajes, ya que no sabremos con certeza a que estuvimos apuntando en realidad y porque.
Se debe continuar trabajando la capacidad estadística nacional de los países, en coherencia con otros sistemas. Es mucho más que generar datos.
(Continuará...)
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